«El Sínodo Diocesano no es una consulta o un ejercicio organizativo; es una experiencia espiritual»
Mons. Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, se dirige a la comunidad diocesana para abordar el Día de Hispanoamérica, a través de su carta dominical del domingo, 1 de marzo. Subraya «la riqueza de la fe que nos une a tantos pueblos hermanos al otro lado del océano», recordando que se trata de «una ocasión providencial para tomar conciencia de que la Iglesia es comunión que traspasa fronteras, culturas e historias». Igualmente el prelado exhorta a «caminar juntos de manera más consciente, más fraterna y más misionera» con motivo de la celebración del Sínodo Diocesano que está viviendo gozosamente la Archidiócesis, del que afirma: «No es una simple consulta ni un ejercicio organizativo; es una experiencia espiritual«.
Ensanchar el corazón y la mirada
El arzobispo de Toledo invita, primeramente, a no caminar en solitario y recuerda la importancia de «crecer en escucha mutua, en corresponsabilidad y en discernimiento comunitario». Asimismo recalca la importancia de «dejar atrás prejuicios, superar divisiones y aprender el arte evangélico de la reconciliación».
En segundo lugar, Mons. Cerro insiste en experimentar la «Iglesia misionera» que «existe para anunciar a Jesucristo y compartir la alegría del Evangelio» y ponderando la labor de los misioneros como un «signo de entrega».
Concluye su carta invocando a María «estrella del camino evangelizador» y a quien invita a acercarnos con motivo del VIII centenario de la Catedral de Toledo porque «nos enseña que la verdadera fecundidad nace de la obediencia confiada a Dios».
«El Día de Hispanoamérica nos invita a ensanchar el corazón y la mirada. Somos una Iglesia que camina unida, que aprende a escucharse y que desea compartir con alegría el mayor tesoro que posee: Jesucristo». Así abunda don Francisco Cerro en su escrito dominical.