Mons. Cerro: “Que nuestra Iglesia de Toledo crezca en la plenitud de vida que Él nos ha prometido”

El Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, dedica el escrito dominical del 26 de enero a abordar el Sínodo Diocesano que está llevando a cabo la Archidiócesis. Su carta se titula “El Sínodo Diocesano ha de dar frutos de unidad”.

Don Francisco, en el contexto de la semana de unidad por los cristianos, que acaba de concluir recuerda los tres acontecimientos importantes de este año 2025:

1. «Dilexit Nos»: la Carta Encíclica del Papa Francisco en el 350 aniversario de las apariciones del Corazón de Cristo a santa Margarita María de Alacoque. En este sentido, el prelado recuerda que “el centro del cristianismo es Dios-Amor”.

2. El 1.700 aniversario del Concilio de Nicea. Subraya Mons. Cerro aquello en lo que los cristianos están unidos: “la fe en Dios uno y Trino, proponiendo la fórmula del Credo, vinculo concreto de esa unión”.

3. El Jubileo de la Esperanza y la convocatoria del XXVI Sínodo Diocesano. Don Francisco invita a “caminar juntos, con Él y en Él, para que nuestra Iglesia de Toledo, porción de la Iglesia universal, crezca en la plenitud de vida que Él nos ha prometido.”

El texto completo del escrito dominical está disponible en este enlace.

Mons. Cerro: “Que nadie crea que está al margen de este acontecimiento eclesial, el Sínodo Diocesano”

El Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, dedica el primer escrito dominical de 2025 al Sínodo Diocesano que la Archidiócesis está celebrando desde el pasado 29 de diciembre, fecha en que se anunciaba, de manera oficial, el comienzo de este evento para la Iglesia de Toledo. Su carta lleva por título “El Camino Sinodal”.

Mons. Cerro subraya dos palabras claves en este proceso: “escucha y discernimiento”. En este sentido trae a colación que “el papa Francisco está continuamente recordándonos que la sinodalidad no es algo nuevo, que la Iglesia siempre ha sido sinodal”.

Para el prelado la escucha es algo imprescindible para el itinerario sinodal: “No se dará ningún paso sin la escucha de la Palabra, de la Eucaristía y de los hermanos”.

Por ello, don Francisco invita a reflexionar en tres pautas:

  1. “Escucha del Corazón del Señor en su Palabra, en la Eucaristía, en el Espíritu que ha bita en su Iglesia”. De ahí que don Francisco recuerde que “una espiritualidad del Sínodo exige que nadie crea que está al margen de este acontecimiento eclesial, que debe ser un nuevo Pentecostés de renovación y de santidad”.
  2. “Escucha de los gozos, sufrimientos y esperanzas de los hombres y mujeres de nuestro tiempo”. El prelado exhorta a que el Sínodo sea “un espacio y un tiempo privilegiado de escucha del sufrimiento de la humanidad. No podemos mirar a otro lado. Hay que escuchar más para escuchar mejor”.
  3. “Escucha de los que comparten nuestra vida y nuestra fe. Nuestros grupos sinodales, deben dejar tiempo para escucharnos y compartir”. Don Francisco subraya “que nos escuchemos y pongamos atención a todo lo que se dice y se sugiere, donde el Señor actúa”.

Igualmente, el Arzobispo de Toledo invita a la existencia de grupos sinodales extraordinarios: “grupos de sacerdotes, vida consagrada, laicos especializados (…) y también grupos de personas que viven en centros penitenciarios, residencias de mayores, universidad, etc”.

El escrito dominical está disponible en este enlace.