Materiales para que los niños participen en el Sínodo Diocesano

La Archidiócesis presenta nuevos materiales para que los niños también puedan participar en el Sínodo Diocesano y que ellos caminen con toda la Iglesia.  El delegado diocesano para el XXVI Sínodo Diocesano y vicario episcopal, D. Enrique del Álamo, explica que «estos recursos quieren ayudar a los más pequeños a entender que ellos también forman parte importante de la Iglesia y que su voz cuenta«.

Los materiales están guiados por Leo y Fonso -abreviaturas de Leocadia e Ildefonso-, dos personajes que acompañan a los niños durante todo el recorrido sinodal. Con su ayuda, los más pequeños descubren de forma sencilla qué es un sínodo, por qué la Iglesia camina unida y cómo todos podemos escuchar al Espíritu Santo para construir una comunidad más unida y alegre.

 

Materiales para trabajar en catequesis parroquial

El contenido incluye oraciones, dinámicas, pequeños textos de la Biblia y preguntas para reflexionar. Cada tema trata aspectos importantes del camino sinodal: la amistad en la Iglesia, la escucha, la comunión o la necesidad de volver al “amor primero”.  El delegado para el Sínodo Diocesano subraya que estos materiales «están adaptados para que puedan trabajarse en catequesis, colegios o grupos parroquiales; dedicando una sesión al mes, desde diciembre hasta abril».

Cabe destacar que cada grupo infantil podrá enviar sus respuestas y dibujos, de modo que la aportación de los niños forme parte del discernimiento del Sínodo. «Ellos también se harán presentes en este momento importante para toda la archidiócesis» ha abundado D. Enrique del Álamo.

Se puede descargar el primer tema en este enlace.

La parroquia de Illescas celebra el envío para participar en el Sínodo

La parroquia de santa María, de Illescas, celebraba este pasado 29 de noviembre el jubileo parroquial de todas las realidades que conforman esta parroquia de la vicaría episcopal de La Sagra: movimientos, grupos parroquiales, hermandades, cofradías y fieles en general. El evento jubilar se desarrollaba en el santuario mariano de la patrona de la localidad, Ntra. Sra. de la Caridad, que forma parte de los templos jubilares de la Archidiócesis de Toledo.

El párroco, D. Eugenio Isabel Molero, daba gracias “por la infinita misericordia de Dios” y agradeció a todos los fieles el “haber acogido la convocatoria y juntos caminar y rezar juntos como comunidad parroquial”. Asimismo señaló que “este Jubileo ha sido una bendición de Dios y estamos felices, porque como parroquia hemos formado una sola fe, una sola esperanza y un solo Amor” y comentó que “todos en la Iglesia tenemos una misión”.

Al finalizar la celebración eucarística, don Eugenio animaba a todos los grupos parroquiales, así como hermandades y cofradías y fieles en general, a participar en el Sínodo Diocesano que ha convocado el arzobispo de Toledo, don Francisco Cerro Chaves. Para ello se realizó el envío, recibiendo cada grupo y movimiento un vela que cada grupo sinodal usará en sus reuniones que darán comienzo en las próximas semanas.

«Vivir el Adviento en clave sinodal»

La comisión de Liturgia del XXVI Sínodo Diocesano de Toledo ha presentado el nuevo material para el Adviento 2025, titulado “Salir al encuentro de Cristo que viene. Vivir un Adviento en clave sinodal”.

El documento ofrece un sencillo itinerario espiritual para ayudar a las parroquias y comunidades a vivir este tiempo desde la conversión, la comunión y la misión.

El material propone una reflexión para cada domingo, iluminada por las lecturas y la oración de la Iglesia, y acompaña estas meditaciones con un signo común: la Corona de Adviento como “camino de luz”, destacando cada semana un aspecto —la Palabra, la conversión, la celebración sacramental, la caridad y la misión—.

La Comisión subraya que este recurso quiere renovar la vivencia del Adviento y acompañar el proceso pastoral del Sínodo Diocesano. El documento ya está disponible pinchando aquí.

«Por el impulso del Sínodo, en Adviento aprendemos a volver al amor primero»

Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, se dirige a la Iglesia diocesana, en este 30 de noviembre, I domingo de Adviento, alentando y animando en la participación y desarrollo del XXVI Sínodo Diocesano: «Comenzamos este Adviento mientras nuestros grupos sinodales avanzan con ilusión, oración y escucha sincera. Es un tiempo en el que, reunidos como discípulos del Señor, buscamos juntos volver al amor primero, allí donde todo comenzó y donde siempre renace la vocación y el ardor de la misión». Estas son las primeras palabras de la misiva del prelado.

Don Francisco recuerda que cada una de las velas que se van prendiendo en la corona de Adviento es una llamada a «levantar la mirada y a disponernos a acoger de nuevo a Aquel que nos llamó por nuestro nombre, nos congregó en su Iglesia y nos envió a evangelizar».

 

Tres pautas para el Adviento 2025

Mons. Cerro comparte tres parámetros para vivir con intensidad y profundidad el tiempo preparatorio al nacimiento del Salvador:

1. El que vino en la historia, en la primera NavidadRecuerda el prelado que el párrafo que alude a la Encarnación en el credo que recitamos cada domingo, en la celebración eucarística, es un texto que «no envejece: sigue sien do una buena noticia que ilumina toda la historia. Jesús ha querido entrar en el tejido concreto de nuestra humanidad: una familia, un pueblo, una cultura, unas circunstancias».

2. El que viene continuamente. Afirma don Francisco que «Cristo es el eternamente viniente, el que nunca deja de acercarse a nosotros. Enviado del Padre y animado por la fuerza del Espíritu Santo, su presencia se renueva cada día. Viene en la eucaristía, alimento para el camino, viene en cada sacramento, donde derrama su gracia, viene en la Iglesia, comunidad que peregrina unida».

3. El que vendrá al final de los tiempos. Por último, el Arzobispo de Toledo subraya que «sostenidos por la comunión y el impulso del Sínodo, aprendemos a vivir en vigilancia confiada, a volver siempre al amor primero y a esperar su regreso»; abundando que este tiempo es «un despertar del corazón: Dios cumple sus promesas, aunque a veces parezca que tarda».

Concluye su escrito, Mons. Cerro, invocando a la Virgen María para que «acompañe a nuestros grupos sinodales y nos enseñe a transmitir la esperanza, a vivirla, a sostenerla y a compartirla».

El texto completo del escrito del Arzobispo de Toledo está disponible aquí.

 

«Que el Sínodo Diocesano sea un nuevo Pentecostés»

El salón de actos del colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes” de Toledo ha acogido, en la tarde de este jueves 13 de noviembre, la presentación del equipo, recién constituido, de la delegación episcopal del XXVI Sínodo Diocesano, además de dar a conocer los materiales que servirán para trabajar los distintos temas en los grupos sinodales de la Archidiócesis de Toledo. Anteriormente, por la mañana, se llevaba a cabo la presentación para el colegio arciprestal, en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales “El Buen Pastor”. Todos los materiales, además de diversos recursos, se ofrecen en la web que, igualmente, se presentaba a todos los participantes en el acto.

El acto, presentado por la directora adjunta de Radio-Televisión Diocesana, Conchi Moreno, ha contado con la presencia del Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves y de los cinco sacerdotes que conforman la citada delegación, cuyo cometido es coordinar los diferentes trabajos de este importante evento de la Iglesia diocesana.

Equipo de la Delegación Diocesana para el Sínodo

La delegación para el XXVI Sínodo Diocesano está conformada por los presbíteros: D. Enrique del Álamo, vicario episcopal de Laicos, Familia y Vida y delegado para el Sínodo, quien asume la Secretaría General y la comisión de Economía; D. Francisco Aparicio, párroco de Yuncler, a quien corresponde la comisión teológica; D. José Pablo Ernst, párroco de la pacense parroquia de Siruela, responsable de las comisiones de Liturgia y Comunicación; D. David Sánchez, párroco “in solidum” de la parroquia de san Juan de Ávila, en Talavera de la Reina, responsable de la comisión jurídica; y D. Ángel Manuel Salazar, párroco de Quintanar de la Orden, quien asume la comisión de Pastoral. Este equipo sacerdotal tendrá la misión de animar y coordinar los trabajos sinodales en la Archidiócesis de Toledo. 

El XXVI Sínodo Diocesano, “un nuevo Pentecostés para la Archidiócesis de Toledo”

Mons. Francisco Cerro, en el acto de presentación, ha indicado que “el Sínodo es una gracia; queremos que sea un nuevo Pentecostés para nuestra Archidiócesis de Toledo, para que, caminando juntos, volvamos al amor primero y, sobre todo, vivamos lo que la Iglesia también pide, en este tiempo jubilar que estamos celebrando, que es volver a vivir con esperanza”. En este sentido, el prelado subrayaba que se trata de “caminar juntos, crecer por dentro, para luego servir por fuera y, sobre todo, para hacer frente a todo lo que significa hoy los retos que tenemos en nuestra archidiócesis de Toledo”. 

Igualmente el Arzobispo de Toledo señalaba el sentido de la etapa sinodal: “En el fondo no es más que saber cómo anunciar a Jesucristo, con las dificultades que tenemos, en un mundo de mucha secularización y que muchas veces se presenta como muy enemigo de lo que el Evangelio de Jesucristo quiere vivir”. Confesaba también que, desde sus inicios como Pastor de la Iglesia diocesana, tuvo esta visión: “Desde el principio lo tuve claro, me parecía una auténtica oportunidad eclesial en una Iglesia que se define como sinodal, que nosotros optemos por un sínodo que ya está estructurado, como un momento y una oportunidad para renovarnos en el espíritu, renovar nuestra vida como lo que tenemos que ser, es decir, ser fieles a lo que Jesucristo nos pide en este momento”.

Toledo, sede histórica de sínodos de la Iglesia española

En relación a la tradición histórica de la Iglesia diocesana con los Sínodos, don Francisco ha explicado que Toledo “se ha caracterizado por tener sínodos, incluso concilios que han marcado la fe de la Archidiócesis, incluso de toda España. Toledo como sede Primada ha sido siempre una referencia gracias a sus sínodos y gracias sobre todo porque ha tratado de vivir el Evangelio en todos los momentos y en circunstancias complicadas y difíciles”

A partir de ahora, el XXVI Sínodo sigue su itinerario con el trabajo en los grupos sinodales, a través de la reflexión y la oración; reunidos en parroquias, movimientos o comunidades. Será entre los meses de abril y mayo cuando se elabore la síntesis con las propuestas para su revisión, remitidas a la secretaría general del Sínodo. La celebración de la Asamblea Sinodal será a finales de mayo o principios de junio de 2026, momento en el que los representantes discernirán y decidirán sobre las propuestas para renovar la misión de la Iglesia diocesana.

«La Virgen del Sínodo». Conoce el óleo de Carolina Espejo

Carolina Espejo es la autora de una de las imágenes del XXVI Sínodo Diocesano. Se trata de la conocida pintura con el nombre de  «Virgen del Sínodo», que fue pintada «como imagen compañera del icono de Cristo Jesús» en palabras de la autora. Realizada en técnica mixta de óleo sobre lienzo y pan de oro, la obra «une lo tradicional y lo actual para invitar a contemplar la belleza como camino de evangelización» indica la pintora.

Espejo subraya que esta imagen de María, «complementa la dimensión misionera y visible de la Iglesia, representada en el icono de Cristo, mostrando su rostro interior, donde la fe se hace relación personal con Cristo en ternura, silencio y oración«.

Toda misión comienza en la oración

En este óleo se muestra a María sosteniendo al Niño Jesús en un gesto de amor y confianza. La autora glosa la elaboración de su obra de la siguiente manera: «La luz dorada que los envuelve alude a la presencia divina; mientras que el color azul, color de la Inmaculada, expresa la pureza y la profundidad del alma; el blanco irradia luz y enmarca las figuras».

Carolina Espejo comparte la entraña de esta obra que acompaña a la Iglesia diocesana de Toledo durante la celebración del Sínodo: «Esta imagen recuerda que toda misión comienza en la oración y en la escucha del Espíritu, allí donde María sigue enseñando a decir cada día Hágase en mí según tu palabra«.

Se puede descargar la imagen de «La Virgen del Sínodo» en este enlace.

Los Materiales para el Sínodo Diocesano se presentan el 13 de noviembre

Desde la Archidiócesis se informa que, recientemente, se ha constituido el equipo que coordinará el Sínodo Diocesano y que, a su vez, forma parte de la delegación diocesana para este fin.

Los sacerdotes que conforman este grupo de trabajo sinodal son los siguientes:

  • D. Enrique del Álamo, vicario episcopal para Laicos, Familia y Vida y delegado diocesano para el Sínodo Diocesano
  • D. Ángel Manuel Salazar Plata, párroco de Quintanar de la Orden
  • D. Francisco Aparicio Mínguez, párroco de Yuncler
  • D. David Sánchez Alonso, párroco “in solidum” de S. Juan de Ávila, en Talavera de la Reina
  • D. José Pablo Ernst Guijarro, párroco de Siruela

El equipo “tendrá la misión de animar y coordinar los trabajos sinodales en toda la Archidiócesis de Toledo”. Así lo explica D. Enrique del Álamo, quien ha sido nombrado delegado diocesano para el XXVI Sínodo Diocesano y quien coordina este equipo sacerdotal, subrayando que “el Sínodo Diocesano es un tiempo de gracia que el Señor regala a nuestra Iglesia de Toledo. Nada ocurre por casualidad: Dios quiere hacerse presente de manera especial en este momento de nuestra historia y renovar con su Espíritu la vida de nuestras parroquias, comunidades y movimientos”.

Presentación de los Materiales del Sínodo Diocesano

La delegación para el Sínodo Diocesano invita al acto de presentación de los materiales que se utilizarán para trabajar el XXVI Sínodo Diocesano de Toledo. Será el próximo jueves, 13 de noviembre; primeramente, a las 11h, se llevará a cabo para el colegio de arciprestes, en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales; posteriormente, a las 18,30h, será en el salón de actos del colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes” de Toledo para los sacerdotes, vida consagrada y laicos de la Archidiócesis.

Con este motivo, D. Enrique del Álamo hace extensiva la invitación a participar “a los Consejos Pastorales Parroquiales; a los Presidentes de Asociaciones, Movimientos, Hermandades y Cofradías; a los distintos grupos parroquiales y a todos aquellos que ejercerán las funciones de coordinadores y secretarios de los grupos sinodales”.

Igualmente, el acto se podrá seguir en directo a través de Radio Televisión Diocesana.

Carta Pastoral sobre el XXVI Sínodo Diocesano “Volver al Amor Primero”

Durante la Jornada de Inicio de Curso Pastoral de este sábado, 4 de octubre, se ha presentado la Carta Pastoral firmada por el Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, y por el Obispo Auxiliar, Mons. Francisco-César García Magán.

El documento pastoral lleva por título “Volver al Amor Primero” y es una invitación a la Iglesia diocesana “a entrar juntos en un tiempo de gracia que marcará la vida de nuestra archidiócesis: el Sínodo Diocesano de Toledo“.

Los prelados subrayan que se trata de un “acontecimiento espiritual (…) un nuevo Pentecostés para nuestra Iglesia diocesana”.

La carta pastoral está disponible en este enlace.

Las cinco claves que don Francisco Cerro ha pedido vivir para este Curso Pastoral

La Archidiócesis de Toledo celebraba, este sábado 4 de octubre, la Jornada de Inicio de Curso Pastoral, que contó con un extenso momento de adoración eucarística y una meditación dirigida por Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo.

El prelado glosaba el texto de los Discípulos de Emáus (Lc 24, 13-35) para compartir varios puntos en la meditación y exhortar a vivir cinco claves importantes para este curso pastoral 2025-2026.

Cinco claves para vivir el curso pastoral

Oración personal diaria delante del Señor: Mons. Cerro ha pedido que todos los miembros de la Iglesia diocesana practiquen la oración personal diaria “por lo menos ese cuarto de oración que hablaba santa Teresa de Jesús”.

Cuidar la centralidad de la Eucaristía: “Vivir la Eucaristía celebrada, comulgada y adorada que son las tres manifestaciones de este sacramento” ha resaltado; invitando, de manera especial, a vivir la adoración a Jesús Sacramentado.

Cuidar el sacramento de la Confesión de manera frecuente y el acompañamiento espiritual: El Arzobispo ha subrayado en cuidar el sacramento de la reconciliación y ha agradecido la tarea de tantos sacerdotes que acompañan espiritualmente a muchas personas; especial énfasis de agradecimiento ha expresando hacia la Asociación “Betania”, surgida durante el Año Sacerdotal que la Archidiócesis de Toledo celebraba durante el curso pastoral 2023-2024. “Todos necesitamos ser acompañados espiritualmente” ha abundado don Francisco Cerro, quien también ha tenido palabras de agradecimiento para “tantos catequistas que acompañáis a tantos chicos”.

Cuidar el amor a la Virgen María: El prelado, de manera especial, ha invitado a rezar diariamente el santo Rosario “el arma que ofrecía la Virgen María en Fátima para conseguir la paz”.

Cuidar la vida comunitaria: Por último ha insistido en cuidar muchísimo los encuentros sacerdotales y los encuentros pastorales diversos. “Que sea sagrada nuestra presencia en los diversos encuentros que la Iglesia ofrece (…) porque perder de vista la dimensión de nuestra vida comunitaria es perderse. El individualismo nos hace no volver al Amor Primero” ha abundado don Francisco Cerro.

“Una invitación a renovarnos por dentro”. Don Enrique del Álamo presenta “Volver al Amor Primero”

Durante la Jornada de Inicio de Curso Pastoral, celebrada este sábado 4 de octubre, en la toledana parroquia de san Julián, el vicario episcopal para Laicos, Familia y Vida, D. Enrique del Álamo, llevaba a cabo la presentación de la Carta Pastoral “Volver al Amor Primero” que aborda el itinerario que se va a llevar a cabo durante el XXVI Sínodo Diocesano que la Archidiócesis de Toledo está viviendo.

A continuación compartimos el texto íntegro de la presentación realizada por el párroco de san Julián y vicario episcopal, D. Enrique del Álamo.

“UNA INVITACIÓN A RENOVARNOS POR DENTRO”

Me han pedido nuestros obispos que presente yo la Carta Pastoral que nos han escrito al comienzo de este curso a toda la comunidad diocesana. Os Confieso que cuando me dijeron por WhatsApp lo primero que hice fue poner los emoticonos de cara asustada. ¿Yo presentar la Carta de los Obispos? Si están ellos, los que la han escrito, aquí delante… pero bueno. Somos hijos de obediencia y así lo haré. D. Francisco, D. Francisco-Cesar, si algo no digo bien o no expreso todo lo que nos quieren decir en su carta, les pido que me corrijan. Lo hago con humildad y docilidad.

Hoy comenzamos un nuevo curso pastoral. Es siempre un momento de gracia, una oportunidad para reavivar nuestra esperanza, para mirar hacia adelante con ilusión y para recordar juntos qué es lo verdaderamente esencial en nuestra vida cristiana. En este inicio de curso, nuestros obispos nos han regalado una carta preciosa, que han querido titular con unas palabras que son, en sí mismas, un programa de vida: “Volver al Amor Primero”.

Ese es el gran reto que tenemos todos: volver al punto de partida, al momento en el que descubrimos la alegría de la fe, cuando el corazón ardía por Jesús, cuando lo veíamos todo con ojos nuevos. El libro del Apocalipsis lo expresa con fuerza: “Tengo contra ti que has abandonado tu primer amor. Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras” (Ap 2, 4-5).
No es un reproche frío ni una condena. Es una llamada llena de ternura, la voz del Señor que nos recuerda que el amor verdadero no puede apagarse, que merece la pena redescubrir lo más hondo y auténtico de nuestra fe.
Esta Carta Pastoral nos invita a algo muy sencillo y al mismo tiempo profundamente transformador: detenernos un momento, mirar nuestra vida a la luz de la fe y preguntarnos con sinceridad cómo estamos viviendo nuestro encuentro con Cristo.

¿Nuestra fe es hoy una alegría o una rutina? ¿Nuestras comunidades respiran fraternidad, entusiasmo y esperanza, o nos hemos acostumbrado al cansancio y al desánimo? ¿Somos capaces de transmitir la belleza del Evangelio a los más jóvenes, a las familias, a los que buscan sin saberlo?

Estas preguntas no están pensadas para agobiarnos ni para sentirnos culpables. Son preguntas que nacen del amor, porque solo quien ama de verdad se atreve a decirnos: “Vuelve al primer amor”. Y ese primer amor es Jesús mismo, que sigue esperándonos, que sigue llamando a la puerta de nuestro corazón, que sigue dándonos la fuerza para caminar.

Nuestros obispos nos recuerdan con gratitud todo lo bueno que ya existe en nuestra diócesis: parroquias vivas, laicos entregados, consagrados generosos, familias que transmiten la fe con sencillez, obras de caridad silenciosas que sostienen a tantos. Pero también nos invitan a no cerrar los ojos a las dificultades: el riesgo de vivir divididos, el cansancio que nos apaga, la falta de relevo en algunos lugares, la tentación de acostumbrarnos a la fe y perder el ardor de los comienzos.

Por eso, la carta no es un análisis frío ni un simple documento administrativo. Es una llamada al corazón, una invitación a renovarnos por dentro, a orar más, a reconciliarnos más, a vivir la Eucaristía con más hondura, a abrirnos a los demás con alegría y esperanza. Es, en definitiva, una llamada a que cada uno de nosotros y cada comunidad parroquial vuelva a encender la llama del amor primero.

Queridos hermanos, este curso pastoral lo tenemos que vivir con esa clave: no se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas con un corazón nuevo. No se trata de complicarnos con programas interminables, sino de volver a lo esencial: la fe, la esperanza y la caridad vividas con frescura. No se trata de mirar con miedo al futuro, sino de caminar confiados, porque el Señor que nos llamó una vez, sigue siendo fiel y nos vuelve a llamar.

Hoy, al presentar esta Carta Pastoral de nuestros obispos, quiero invitaros de todo corazón a leerla, a meditarla, a comentarla en vuestras parroquias, en vuestras familias, en vuestros grupos. Que no sea un texto que se queda guardado en un cajón, sino una palabra que nos acompañe en este curso y que nos ayude a vivir con entusiasmo nuestra vocación cristiana.

Pidamos a la Virgen María, en esta casa Nuestra Señora de los Infantes, que nos ayude a recordar siempre aquel primer amor, y que nos enseñe a vivirlo con renovada fidelidad y alegría.
Que este curso pastoral sea para toda la archidiócesis un tiempo de gracia, de reencuentro con lo esencial y de renovación en el Señor.